Los logros y los pendientes en educación

Con la gestión de la Secretaría de Educación se avanzó en infraestructura escolar y disminución de la tasa de deserción en los colegios. Sin embargo, no pasó lo mismo con indicadores claves como el bilingüismo y la jornada única.

En el inicio de la gestión de Enrique Peñalosa, la Secretaría de Educación estuvo a cargo de María Victoria Angulo, quien en 2018 dejó el cargo para convertirse en ministra del presidente Iván Duque. Fue así como Claudia Puentes asumió las riendas de la entidad y, al término de su gestión, afirmó que el sector recibió una inversión total de $14,5 billones, una cifra histórica.

Entre los logros se destacó la disminución en la tasa de deserción escolar, que pasó del 3,6 % en 2015 al 1,65 % en 2018, y la consolidación del Programa de Alimentación Escolar (PAE) de Bogotá como el mejor del país, según el Ministerio de Educación y tres organizaciones internacionales.

Sin embargo, hay que recordar que hace poco la Superintendencia de Industria y Comercio sancionó a seis empresas y cinco personas naturales señaladas por cartelización en el proceso licitatorio, que el Distrito abrió en 2016, para la compra y entrega de “frutas y hortalizas”. En ese entonces, la Secretaría cambió el modelo de contratación, supuestamente para minimizar los riesgos de corrupción.

Infraestructura educativa

El Plan de Desarrollo planteó la construcción de 30 colegios nuevos, pero no se cumplió. El Distrito entregó 11 (ya están operando) y dos están en obras (Colegio de la Bici en Bosa y El Nogal en Ciudad Bolívar). Aunque la meta no se alcanzó, hay que resaltar dos aspectos: primero, que cinco de estos colegios fueron contratados en la alcaldía de Gustavo Petro y, segundo, que desde hace 10 años no se entregaba un colegio nuevo en Bogotá.

Lo que sí cumplió Peñalosa fue la restitución de 32 colegios existentes. De hecho, superó la meta al intervenir 34 instituciones: 25 concluyeron de forma exitosa, tres están en finalización de obras sin interrupción de clases, cinco están en construcción y un último (Policarpa Salavarrieta) quedó con estudios y cofinanciación para que la próxima administración concrete el contrato.

Indicadores

Según el último informe de Bogotá Cómo Vamos, la cobertura es un indicador que viene disminuyendo en los últimos años, pasando del 87 % en 2015 al 79,3 % en 2018. No obstante, el informe sugiere que esto puede deberse a la reducción de los nacimientos en los últimos 10 años, que se refleja en la disminución del número de matrículas. En ese sentido, valdría la pena preguntarse si es necesario construir más colegios en Bogotá.

La respuesta podría estar en otra apuesta en la que se embarcó el Distrito: la jornada única. El Plan de Desarrollo pretendía consolidar el 30 % de la matrícula oficial en jornada única, un programa que busca extender el horario escolar hasta ocho horas, con el fin de fortalecer la calidad educativa con actividades integradas al currículo y al plan de estudios. Pero en esta labor la Secretaría se rajó. Según el balance, se logró apenas el 17,6 % de la matrícula oficial en jornada única: 133.088 estudiantes de 210 colegios.

Respecto a la calidad en la educación de los colegios oficiales se pudo determinar que el Distrito logró avances en los resultados de las Pruebas Saber 11, si se tiene en cuenta que el porcentaje de colegios que se ubican en las calificaciones A+ y A (las más altas) pasó del 13 % en 2015 al 26,7 % en 2018. Mientras tanto, el 57,5 % de las instituciones continúa en nivel B. Sin embargo, todavía existe una brecha importante en comparación con los colegios no oficiales, que también mejoraron su rendimiento y el 77,6 % se ubicó en las calificaciones A+ y A.

En conclusión

Según Julián de Zubiría, consultor en educación, se hizo más de lo mismo y se perdió una oportunidad para transformar la educación. “No se avanzó en currículo, ni en sistemas de formación de docentes, ni en la estructura por ciclos del desarrollo, ni en clima del aula o en el trabajo con las familias. Además, se enquistó la corrupción en la U. Distrital y, por falta de control, los dineros que deberían garantizar la educación superior a los hijos de las familias más pobres de la ciudad terminaron en fiestas y lujosos carros”, indicó.

Por otro lado, el concejal Celio Nieves, expresidente de la Asociación Distrital de Educadores (ADE) y de Fecode, considera un desacierto que la Secretaría de Educación no implementara el preescolar de tres grados (prejardín, jardín y transición) en las instituciones distritales y que negara la tarifa diferencial estudiantil en el transporte público. “No aceptó propuestas de recursos para la implementación de un acuerdo, que iba a beneficiar a estudiantes de secundaria y universitarios de los estratos 1, 2 y 3”.

Por su parte Ómar Oróstegui, director de Bogotá Cómo Vamos, cree que no se alcanzó la meta de ubicar a más del 15 % del sector oficial en el nivel B1 de bilingüismo y, en ese aspecto, todavía hay mucho por hacer. “Quedó pendiente el tema de la articulación media con la educación superior y la ciudad está en mora de hacer una evaluación de impacto del PAE para conocer su efectividad real”.

Fuente:  https://www.elespectador.com/noticias/bogota/los-logros-y-los-pendientes-en-educacion-articulo-897292 

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